Título

Adjuvant Radiotherapy in the Oldest-Old: A National Spanish Multicenter Analysis of Endometrial Cancer Patients Aged ≥ 80 Years

Publicaciones

Autores

Ángeles Rovirosa, Pedro Muñoz, Elisabeth González del Portillo, Sonia García Cabezas, Belén De Paula, Elena García, Diana Gevara Barrera, María Carmen Sánchez Buzón, Joel Mases, Piedad Galdós, Paola Navarrete, Ana Laura Rivero, Pedro José Prada, Ana De Juan, Jesús Mazaira, Arancha Ayete Andreu, Arantxa Campos, María Cerrolaza, Cristina García, Eugenia Ortega, Dolores Peña, Pilar Samper, Teresa Muñoz, José Domínguez Rullán, Dina Najjari, Andrea Slocker y Javier Anchuelo

Detalle

El cáncer de endometrio es el tumor ginecológico más frecuente en los países desarrollados y, con el envejecimiento de la población, cada vez lo diagnosticamos en más mujeres de edad avanzada. Sin embargo, las pacientes de 80 años o más apenas están representadas en los ensayos clínicos, y con frecuencia su tratamiento se decide más por la edad que por su estado de salud real. En este estudio nacional, en el que hemos participado 11 hospitales españoles, analizamos de forma retrospectiva a 353 mujeres de 80 años o más operadas con intención curativa entre 2003 y 2019. El objetivo era conocer cómo se las trató, qué resultados obtuvieron y si la radioterapia complementaria tras la cirugía (radioterapia adyuvante) es segura a estas edades.

⸻ La edad, por sí sola, no debería ser motivo para renunciar a un tratamiento potencialmente curativo

La edad mediana fue de 83 años y la mayoría de las pacientes (83,5%) tenía la enfermedad en estadio inicial. Tras la cirugía, el 64,3% recibió radioterapia: braquiterapia vaginal sola (23,5%), radioterapia externa sola (7,9%) o una combinación de ambas (32,9%). Solo 13 pacientes recibieron quimioterapia. La braquiterapia sigue el mismo principio que aplicamos en la braquiterapia de próstata: situar la fuente de radiación en contacto directo con la zona a tratar, de modo que la dosis se concentra donde se necesita y se protegen los órganos vecinos.

Los resultados son muy alentadores. A pesar de que se trataba de pacientes con muchas enfermedades asociadas, la toxicidad grave fue inferior al 1% y no se registró ningún efecto adverso de grado 4 o 5. A los cinco años, el 88,9% de las pacientes no había presentado recaída en la zona tratada, la supervivencia específica por cáncer fue del 68,7% y la supervivencia global del 58,7%. Tanto la braquiterapia vaginal sola como la combinada con radioterapia externa se asociaron de forma independiente a un menor riesgo de recaída local. Ninguna modalidad mejoró de forma estadísticamente significativa la supervivencia global, aunque se observó una tendencia favorable, probablemente atenuada por el peso de las muertes por otras causas en esta población. El dato más revelador es que lo que realmente empeoraba el pronóstico era la carga de enfermedades asociadas (índice de Charlson ≥5) y ciertos tipos de tumor más agresivos, no el hecho de haber cumplido 85 años.

La principal conclusión es que la edad, por sí sola, no debería ser motivo para renunciar a un tratamiento potencialmente curativo. La decisión debe individualizarse según las características del tumor, las enfermedades asociadas y el estado general de cada paciente, idealmente en un comité multidisciplinar que incorpore la valoración geriátrica. En este contexto, la braquiterapia, que requiere pocas sesiones y altera poco la vida diaria, se perfila como una opción especialmente adecuada para pacientes muy mayores. Al tratarse de un estudio retrospectivo y sin clasificación molecular del tumor, serán necesarios estudios prospectivos que confirmen estos hallazgos.