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En las últimas semanas he tenido ocasión de explicar públicamente cómo avanza uno de los proyectos más ilusionantes en los que estoy trabajando: la Unidad de Protonterapia del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla. El periodista Carlos Magdalena recogía recientemente en Cantabria Liberal el estado de las obras y las expectativas que manejamos.
La protonterapia es una forma avanzada de radioterapia que, en lugar de utilizar fotones (los rayos X habituales), emplea un haz de protones para destruir las células tumorales. Su gran ventaja es la precisión: el protón deposita prácticamente toda su energía justo en el tumor y se detiene ahí, sin atravesarlo. Eso significa que podemos tratar tumores sólidos de cabeza y cuello, próstata, pulmón o columna minimizando el daño a los tejidos sanos de alrededor.
Esa precisión tiene consecuencias muy importantes para el paciente: menos efectos secundarios, mejor calidad de vida durante y después del tratamiento, y la posibilidad de tratar tumores en localizaciones especialmente delicadas donde la radioterapia convencional tiene más limitaciones. Es, además, un tratamiento ambulatorio, es decir, el paciente no necesita ingreso hospitalario.
⸻ La Unidad de Protonterapia de Valdecilla marcará la diferencia con características únicas.
En el ámbito del cáncer de próstata, la protonterapia se suma a otras herramientas que ya llevamos años perfeccionando en Valdecilla, como la braquiterapia prostática de baja tasa de dosis (LDR) y la braquiterapia de alta tasa de dosis (HDR). Cada tumor y cada paciente son distintos, y disponer de todo este abanico de técnicas nos permite personalizar el tratamiento de verdad.
El estado actual del bloque que albergará el acelerador es el siguiente:
Búnker.
Faltan apenas dos metros para alcanzar cota cero. La previsión es finalizar la excavación en junio. Se han colocado tensores y barras de acero para reforzar la seguridad estructural, y en unas dos semanas se comunicarán las instalaciones con el búnker.
Estancias de la Unidad.
Están prácticamente terminadas. El objetivo es tenerlas completamente finalizadas en mayo.
Instalación de equipos.
La llegada y montaje de las máquinas se realizará después del verano.
Puesta en marcha.
A finales de 2027, una vez superadas las comprobaciones del Consejo de Seguridad Nuclear, está previsto iniciar los primeros tratamientos con prototerapia en Valdecilla.
Desde el primer momento tuvimos clara una idea que repetimos a menudo con el consejero de Sanidad: no se trata de ser los primeros, sino de ser los mejores. Por eso hemos introducido modificaciones sobre el proyecto original que, en mi opinión, marcan la diferencia:
Estas decisiones responden a una convicción que comparto con todo el equipo: queremos estar entre los mejores e incluso superarlos; ese es el espíritu para que algo grande salga adelante. No es una frase para la galería. Es, literalmente, el criterio que aplicamos cada vez que hay que decidir sobre materiales, circuitos o protocolos.
La Unidad de Protonterapia de Valdecilla pasará a formar parte así de un centro con una trayectoria consolidada en técnicas de braquiterapia, especialmente en cáncer de próstata, donde hemos desarrollado protocolos propios que hoy se enseñan en cursos y congresos internacionales. La formación en braquiterapia y, próximamente, la formación en protonterapia, son dos ejes que considero tan importantes como la propia asistencia: si no formamos a las próximas generaciones, el esfuerzo se queda a medio camino.
Entre 2026 y 2027 nos tocará una fase apasionante: instalación del equipamiento, pruebas técnicas, validación por parte del Consejo de Seguridad Nuclear y, finalmente, los primeros tratamientos. Iré compartiendo los hitos a medida que se vayan alcanzando, porque creo que la ciudadanía tiene derecho a saber cómo avanza una infraestructura pública de esta magnitud.
Mientras tanto, seguimos tratando pacientes cada día con las técnicas que ya tenemos disponibles y trabajando para que, cuando la protonterapia entre en funcionamiento, todo el engranaje esté a la altura de lo que Cantabria y el resto del país se merecen.
Santander